La madrugada del 16 de abril, un brillante destello y fuerte estruendo sorprendieron a habitantes del centro del país; el fenómeno fue ampliamente reportado en redes sociales.
Durante la madrugada del martes 16 de abril, un fenómeno luminoso y sonoro sacudió el cielo de varios estados del centro del país, incluida la Ciudad de México. Entre las 3:46 y 3:47 de la mañana, un objeto brillante atravesó la atmósfera y explotó a gran altura, generando un intenso destello visible desde distintos puntos, especialmente en las inmediaciones del volcán Popocatépetl, donde cámaras de vigilancia captaron el momento exacto en que se iluminó el horizonte.
Usuarios de redes sociales, particularmente en la plataforma X, compartieron videos y testimonios en los que se aprecia cómo el cielo se tornó momentáneamente blanco, seguido de un estruendo que provocó vibraciones en viviendas, activó alarmas de automóviles y generó inquietud entre la población.
Aunque no se ha emitido un comunicado oficial por parte de autoridades como Protección Civil o el Gobierno de la CDMX, el proyecto independiente Sismo Alerta Mexicana aclaró a través de sus canales digitales que lo ocurrido fue un bólido, es decir, un meteorito que se desintegra al ingresar a la atmósfera terrestre. Según sus estimaciones, la explosión habría ocurrido a una altitud de entre 20 y 40 kilómetros, liberando una onda acústica lo suficientemente potente como para ser registrada por sismógrafos.
“Con base en reportes ciudadanos y en nuestras cámaras, confirmamos que el estruendo escuchado en la capital se debió a un bólido. La onda generada incluso fue captada por nuestros instrumentos”, señaló la cuenta en una de sus publicaciones.
A pesar del impacto visual y auditivo del fenómeno, el Servicio Sismológico Nacional no reportó actividad sísmica coincidente con la hora del suceso, ni se han informado daños materiales o personas lesionadas.
El inusual evento astronómico generó asombro y curiosidad, recordando que, aunque poco frecuentes, estas explosiones de meteoros pueden ocurrir sin previo aviso y forman parte de los muchos misterios que aún guarda el universo.

